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Grumsiner Forst

Posted by: tierrabe Posted on: 5 febrero, 2019

Solo hay 5 espacios naturales así en Alemania

¡Nosotros visitamos uno!

Un ejemplo muy bonito de nuestra naturaleza aquí en Barnim es sin duda el “Grumsiner Forst” Espacio protegido desde octubre 1990 y desde Junio del 2011 pertenece al “Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO”.

Habíamos decidido participar en un recorrido por la zona, guiado nada más y nada menos por el director del Centro de Competencia Forestal en Eberswalde, Doctor Michael Luthardt. El día había amanecido con un espléndido cielo azul, el sol nos calentaba con ganas al llegar al punto de encuentro. Los días soleados de octubre aquí en el norte de Alemania son algo especial. Los colores del otoño resaltan como si supieron que dentro de poco toda su belleza, intensidad y gloria desaparecerá. Tras una breve charla sobre el origen de la región que íbamos a explorar  salimos. Atravesando un paisaje de grandes y verdes praderas y estas rodeadas por bosques y filas de árboles atravesando todo el paisaje.

“Detenerse en el bosque, no tener prisa, escuchar, no solo oír, contemplar, no solo mirar, y estar dispuesto.”

Autor: Erich Hornsmann

Un poco más adelante ya se presentaba delante de nuestros ojos el Grumsiner Forst. Más de 6000 hectáreas de bosque. 850 hectáreas son reserva natural total. Eso quiere decir que para nada es manipulado por el hombre y eso hace ya décadas. Una gigantesca ola de hojas, ramas y troncos se levantaba delante de nosotros. Así de pronto calculaba las copas en casi 30 metros. Más tarde, en el corazón de esta selva virgen, nuestro guía nos informaba que la copa más alta rondaba los 41 metros. Casi nada.

Si por fuera el bosque ya causa respeto, por dentro no lo es menos. Mires por donde mires, la rey del lugar es el Haya. No le gusta dejar crecer otro tipo de árbol a su lado, hasta sus propios hijos tienen que luchar para ganarse el derecho a suficiente luz para crecer. Muy acaparador. Las pocas coníferas que se ven ceden poco a poco y desaparecerán de este bosque.

 

Una particularidad del Grumsiner Forst es la presencia numerosa de pequeños valles que se suelen llenar de agua o han formado pequeños lagos y ciénagas. Esto aumenta la variedad de animales e insectos que tienen su hábitat aquí. El Castor es uno de ellos y quizás el que más se hace notar. Continuamente provoca cambios en el lugar tallando árboles y construyendo sus presas.

No se detiene ni ante los arboles grandes. Con una buena razón, le gusta la madera tierna recién brotada y quitando los arboles grandes consigue que los pequeños tienen más luz y logran salir. ¡Vaya que tipo más listo!

Después de casi 3 horas andando por el bosque, escuchando a nuestro guía desvelándonos curiosidades de los árboles y de la vida en este maravilloso entorno, nos despedimos.

Impresionados por la naturaleza y el lugar. Seguros de volver a menudo.

 

¿Te ha seducido el Grumsiner Forst?

Estaría encantado enseñártelo. Sería un placer para mí poder guiarte algún día para visitar y sentir este lugar.

Antes de terminar me gustaría haceros llegar unas recomendaciones.

¡Es muy importante en este tipo de lugares respetar las normas, al ser un espacio natural de máxima protección!

Queda totalmente prohibido salir del camino marcado. En los pueblos cercanos, donde podemos aparcar nuestro coche, la asociación del Grumsiner Forst ha colocado carteles con mapas y explicaciones de las rutas.